El presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, ha invitado a prolongar la reflexión abierta durante el acto institucional de las LXV Jornadas Colombinas, celebrado este domingo en San Sebastián de La Gomera, y ha situado la capacidad de mejorar la vida de las personas como la principal medida de la calidad de una democracia.
Un día después de la conmemoración del 534 aniversario de la partida de Cristóbal Colón desde la isla, Curbelo ha insistido en que las Jornadas Colombinas no deben limitarse a recordar un acontecimiento histórico, sino que deben servir para interpretar el presente y contribuir a construir el futuro. Bajo el lema «Tras las huellas de la historia. El valor de la democracia», su intervención planteó una reflexión sobre el desgaste de la confianza pública, la polarización y la responsabilidad de las instituciones.
“La democracia es libertad, pero también respeto, justicia y confianza”, afirmó el presidente insular, quien advirtió de que los derechos y las libertades no pueden darse por conquistados de manera definitiva. A su juicio, la democracia es una construcción colectiva que requiere cuidado permanente y el compromiso de cada generación para fortalecerla antes de transmitirla a la siguiente.
Curbelo recordó que las democracias no suelen desaparecer de forma repentina, sino que pueden debilitarse progresivamente cuando el diálogo es sustituido por el enfrentamiento, la descalificación empobrece el debate público y la política deja de ser percibida como una herramienta útil para resolver los problemas de la ciudadanía. “La confianza desaparece antes que las instituciones”, señaló.
Frente a este escenario, defendió la necesidad de recuperar la cultura del diálogo y el consenso. “Una democracia sólida no necesita ciudadanos que piensen igual, sino ciudadanos capaces de convivir desde la diferencia”, sostuvo. También subrayó que la discrepancia es consustancial a una sociedad plural, pero no debe convertirse en una excusa para desacreditar a quien piensa de manera distinta.
Una democracia que se perciba en la vida diaria
La reflexión del presidente del Cabildo tuvo como eje central una pregunta: “¿De qué sirve la democracia si no mejora la vida de las personas?”. Para Curbelo, su verdadero valor no reside únicamente en las normas y las instituciones, sino en los resultados que ofrece en la vida cotidiana.
La democracia, explicó, se hace tangible cuando una familia recibe una atención sanitaria de calidad con independencia de su lugar de residencia; cuando la educación garantiza las mismas oportunidades; cuando los jóvenes pueden acceder a un empleo y a una vivienda; cuando las personas mayores reciben los cuidados que merecen, y cuando la justicia y las administraciones actúan con igualdad, cercanía, eficacia y transparencia.
En este sentido, señaló que la libertad solo alcanza plenamente su significado cuando está acompañada por la igualdad de oportunidades. “No podemos hablar de una democracia plenamente sólida si el lugar donde nace una persona condiciona su acceso a la educación, la sanidad, la vivienda o el empleo”, remarcó.
La cohesión territorial como exigencia democrática
Curbelo trasladó esta reflexión a la realidad de Canarias y, especialmente, a la de las islas no capitalinas. Recordó que la distancia y la doble insularidad generan costes y dificultades que deben ser compensados mediante políticas públicas adaptadas a las particularidades de cada territorio.
“La cohesión territorial no es únicamente una política pública. Es una exigencia democrática”, afirmó. Asimismo, reiteró que defender los intereses de La Gomera no supone reclamar privilegios, sino garantizar que residir en una isla no capitalina no limite las oportunidades ni el futuro de ninguna persona.
El presidente puso el foco especialmente en la población joven. Las administraciones, indicó, no pueden pedirle formación, esfuerzo e iniciativa sin ofrecerle al mismo tiempo empleo de calidad, acceso a una vivienda y posibilidades reales de desarrollar su proyecto vital sin tener que renunciar a sus raíces.
También recordó la responsabilidad de las instituciones con las personas mayores y con quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, enfermedad, discapacidad o desempleo. “La verdadera calidad de una sociedad se mide por la manera en que trata a quienes más lo necesitan”, manifestó.
La memoria como compromiso democrático
Otro de los pilares de su intervención fue la memoria democrática. Curbelo apeló a la experiencia de las generaciones que vivieron la escasez, la emigración y el sacrificio, y defendió la necesidad de conocer la historia, dignificar a las víctimas y preservar el compromiso con la verdad y las libertades.
Esta reflexión estuvo vinculada a la presencia como conferenciante oficial del médico especialista en Medicina Legal y Forense y antropólogo forense Francisco Etxeberria Gabilondo. El presidente insular destacó su contribución a la investigación de personas desaparecidas y su labor para poner el conocimiento científico al servicio de la verdad, la dignidad de las víctimas y el derecho de las familias a saber.
Curbelo señaló que conocer el pasado no debilita la convivencia, sino que puede fortalecerla cuando se aborda con rigor, respeto y humanidad. Esa memoria, añadió, debe ayudar también a afrontar las migraciones actuales desde la legalidad, la solidaridad y el respeto a la dignidad humana, con una respuesta compartida entre Europa, el Estado y las comunidades autónomas.
Una reflexión desde La Gomera
El presidente reivindicó, finalmente, la capacidad de La Gomera para participar en los grandes debates contemporáneos. La isla, aseguró, ha sido durante siglos un espacio de encuentro entre rutas, culturas y continentes, y esa vocación continúa vigente.
“Las grandes ideas no nacen únicamente en las grandes capitales”, afirmó Curbelo, quien defendió las Jornadas Colombinas como un espacio para escuchar, aprender y pensar colectivamente.
Para el presidente insular, el desafío actual ya no consiste en descubrir nuevos territorios, sino en contribuir a conservar una sociedad en paz, en la que la libertad sea más fuerte que el miedo, la verdad tenga más valor que la mentira y el progreso no deje atrás a las personas.
“La grandeza de un territorio no se mide por su extensión, sino por la capacidad de aportar ideas, tender puentes y mantener viva la esperanza en un futuro compartido”, concluyó.